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lunes, 29 de junio de 2015

Geoffrey Downes: Recordando a Chris Squire (Emotivas palabras de su compañero en Yes)

Tengo tantos recuerdos maravillosos de trabajar con Chris y muchos de los últimos años. Nosotros una vez pasamos todo un viaje después de un concierto tratando de recordar todas las letras de "my ol man's a dustman" - y al final, entre risas, nos dimos por vencidos!

Voy a extrañar verlo mirando me en el escenario - un guiño aquí y un guiño allá con esa sonrisa mefistofélica si algo había salido un poco mal. Él era un bajista legendario, un tipo gracioso y adorable, tanto dentro como fuera del escenario. Tomó el bajo llevándolo a otro nivel e inspiró a miles de otros, el rey indiscutible de las 4 cuerdas. Muchos mencionan a Chris como la razón por la que decidieron tomar el instrumento en primer lugar.

Nos convertimos en estrechos amigos en los últimos años, y pasamos mucho tiempo juntos socialmente, así como en las giras. Siempre estaba muy entretenido con sus innumerables cuentos del rock and roll, y su propio giro personal en la vida. A pesar de su imponente figura, él tenía un lado muy suave, gentil y caritativo. Siempre amable con los miembros de la banda, el personal de apoyo y los aficionados por igual. Aunque en esencia el capitán de la nave Yes mostró mucho una actitud indulgente hacia la banda y una indiferencia a la vida en general. Estoy eternamente agradecido de que él fuera un gran defensor de mi forma de tocar y alentó mis propias contribuciones musicales. Aprendí una cantidad enorme y gané mucha confianza por su apoyo.


Muchas de las historias divertidas fueron de los aeropuertos. Sus atrasos eran famosos. De vuelta en la gira Drama, tuvimos un jet privado y maletas. Siempre nos recogían temprano de la habitación del hotel exterior. Chris había preparado de alguna forma los pantalones y la camisa, se presentó en el aeropuerto y subió al avión, pero sólo llevaba una chaqueta larga y ropa interior. "Siento llegar tarde", dijo, sin la menor incomodidad, nada era desfavorable. Otra vez estábamos todos esperando para ir al escenario y - sin Chris. Así siguió un pánico averiguando dónde estaba. Al parecer, se había quedado dormido en el baño y tenía que llegar el jefe de bomberos para romper la puerta de su habitación de hotel. Terminamos de subir al escenario con una hora de retraso, con Chris llegar preguntando "¿hay un problema"? Pero una cosa es segura, él siempre estaba entregado a su profesión. El escenario era su mundo.

Su atención a los más mínimos detalles de la música era inmensa - sin duda no podrías salirte con la tuya y jugar los arreglos equivocados, o cualquier cosa fuera de lugar. Él vendría encima de ti con su inimitable forma casual y señalaría "oye, eso no está del todo bien". Como una persona que amaba la vida al máximo - el buen vino, la buena comida, el tenis, los autos de colección, y un entusiasta de todo lo musical.

Su plataforma de bajo atronador con los pedales Taurus Sub estemecio los escenarios de forma  legendaria - el "muro de la fatalidad", como era conocida la pared de unos 30 amplificadores que dominan todo un lado del escenario. Fue uno de los pocos bajistas que tuvieron la audacia de tomar un instrumento de triple cuello sin el menor atisbo de ironía, y probablemente él fue el único que en realidad podría tocar la maldita cosa!

Un músico de músicos. Un genio. Voy a extrañarlo mucho.

Geoffrey Downes

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