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jueves, 7 de enero de 2016

Roger Water, el Salieri envidioso detras de Syd Barrett, el genio fundador de Pink Floyd.

Syd Barrett 1983
“Todo lo que quería hacer cuando era un niño era tocar la guitarra y hacer el cabra. Pero se me puso en medio demasiada gente.”

Entrevista a Syd (Roger) Barrett, Rolling Stone.

Syd es un chaval algo inseguro, al fin y al cabo un artista de escuela. Es el interesado en explorar nuevas vías, con éxito ya demostrado. Vías de colores, de canciones que son casi imágenes, con humor y calidez naif. Pero en el jardín de Syd entra un hombre negro. Sobre la valla verde ha dejado colgado su disfraz de amigo y compañero. Es Roger Waters y sabe que las flores son bonitas, pero también que no resisten las pisadas.

Final I.Roger Waters.

Roger Water es, en realidad, el enfermo mental. Sufre de una inmensa autocompasión, debido a la pérdida de su padre, y se cree merecedor de toda la atención del público. Rechaza a todos los que le rodean, a cosas como la cultura popular e incluso a sí mismo y a su pasado. Se cree un artista y lo cree con pasión febril. Entra en depresiones cuando el público no le adora y lo achaca a que no es entendido. Vamos, el típico perfil del egomaniaco. Y ha encontrado alguien que hace sombra: Syd, que le roba la atención, Syd, al que el público entiende, Syd, el que tiene el olfato pop necesario para vender sus cosas, Syd, el de la fantasía y la fantasmagoria infantil, Syd, el de buen ver…